Ser Mamá y el Aborto

 

Una se siente madre desde el momento en el que su cuerpo lo sabe. Desde el primer instante en que las hormonas se desbarajustan y el cuerpo empieza a cambiar. Y se llena de marcas y cicatrices que recuerdan a esta batalla. Un batalla que por desgracia no siempre se puede ganar.

Por unos días estás escuchando el ritmo de su tambor, y a otro día solo escuchas su llanto celestial.

Y entonces tu sonrisa desaparece, tu alegría decide esfumarse y tú corazón ilusionado se rompe en mil pedazos. Pedazos que empiezan a cortarte por todas partes mientras tú lo consientes. Ya no hay nada que hacer. No le des más vueltas. No tenía que ser. Vuélvelo a intentar. No pasa nada. Es que lo has dicho muy pronto. Es que, es que, es que…

No lo entienden. Sí que pasa. Esto no funciona así. No por estar inmensamente feliz y compartir esta felicidad con los que nos rodean deja de funcionar…

Y entre todas estas piezas rotas te sientes…; perdón, no sientes.
Tu mente no ayuda en este momento a recuperar la compostura. No sabe cómo hacerlo. Y entonces te sumerges en un mar de lágrimas en el que desearías que la marea te llevara lo más lejos del mundo que se pueda.

Y la gente que te quiere sufre contigo.

Entre tantas voces que intentan consolarte, ninguna te alienta. Te encuentras metida en un callejón sin salida rodeada de miles porqués que no tienen respuesta ni sentido. Y piensas en qué carita tendría, a quién le parecería, cómo olería…Y cuando estás a punto de tocar fondo y todo lo ves oscuro entonces ocurre. A lo lejos ves una luz que se acerca a tí y te da la respuesta que necesitas para aceptar esta batalla perdida.

«No te preocupes. Sigues siendo mamá, pero de un ángel»
Y así me sentí con mi primer bebé que prefirió ser un ángel. Es cierto que no lo puedo ver, no lo puedo tocar, no lo puedo coger ni besar; pero lo puedo sentir. El ángel que me convirtió en mamá por primera vez. Y aunque decidió partir pronto yo no lo puedo olvidar pues la música de su corazón vive en mi interior.

Esto va dedicado a todas las mamás de ángeles y en especial a mi luz, la que me guía y me acompaña para hacerme más fácil la vida en este mundo. Te quiero

Autora: Lara Silvestre Ortega